campanas que se mantienen levitando
en un espacio sin gravedad, sin tiempo,
algunas en movimiento y otras paralizadas,
todas emitiendo su propio tañido y así creando
la armonía entre las discordantes melodías.
Y sin embargo aparece una nota silenciosa
un sonido que rompe la afinación del coro,
una resonancia que lentamente perturba,
enmudece, oscurece y oxida el metal y la voz
para así ser ésta única la que se percibe
aun siendo muda, silente, taciturna e inaudible.
Se desvela en la noche sin luna ni estrellas
una campana inmóvil suspendida en el aire
y sujetada con herrumbrosas espinas
a las etéreas paredes que la encierran y ocultan
transmitiendo así su funesto e afligido tañido,
pues quiere ser percibida y acompañar a las demás.
Ahora bien, ¿eres acaso capaz de escucharla,
ya sea en los mundos oníricos o en la realidad?
Y lo más importante, ¿crees que puedes armonizarla
y hacer que sea un instrumento más de la orquestra?