miércoles, 10 de septiembre de 2025

Schöpfung und Vernichtung

Finos y gentiles pétalos atraviesan
el cinético y ondeante velo carmesí,
estos rodean y reposan en la vibrante tela
mientras una figura observa el horizonte,
allí donde la dilatada pupila nocturna
es escoltada por sus fulgurantes seguidores.

En un simple parpadeo,
los pétalos se tornan metálicos y afilados
y de cada uno nacen punzantes espinas
que se retuercen sobre cicatrices de antaño,
y de éstas emerge una densa y sanguinolenta bruma
que inunda el lugar, ahogando así a su huésped.

Las luces de los cielos se apagan, solo queda la suya,
la de la inquisitiva mirada de la luna, la misma que ahora,
delante del anfitrión, le muestra a sí mismo,
le muestra sus manos y los pecados que carga,
le revela sus colmillos y la sangre en ellos,
y a su vez, oculta el sonido de la piedra quebrarse.

Pues ahora se oculta en la niebla
aquello que en el pasado fue su equilibrio,
allí donde el emperador fue encontrado
y la luz y la oscuridad tuvieron cabida
en un mismo lienzo, creando lo arcano,
allí donde su núcleo fue fundado.

La oscuridad manifestada se encuentra delante,
tiene su misma figura, sonrisa e incluso mirada,
fue repudiada y señalada, fue encarcelada,
ahora es libre, puesto que la jaula está rota,
ahora dialogan y se dirigen a la posada del infierno,
allí donde podrán ser uno de nuevo y reconstruirse.

Es así, como nace la tercera pieza de la "Armonía":
"La templanza derrama el agua de sus vasijas por error
y la cerámica se quiebra en mil pedazos, rasgando así
los pilares del antiguo templo y dando la bienvenida
al diablo sellado, pues él observa desde el trono de la emperatriz
como la destrucción y la oscuridad crea y orienta hacia la luz".

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