lunes, 8 de junio de 2026

Das Drahtseil der Unbeständigkeit

Una figura se encuentra sobre una cuerda de acero,
anda sobre ésta con naturalidad, y sin embargo,
en ocasiones pisó fuera de la cuerda, y allí dónde
su cae su pisada, una losa de piedra se alza
gracias a las manos invisibles de los que llegaron
al vacío lugar lleno de susurros,
ininteligibles e inalcanzables para algunos,
claros como el ruido de un río o una cascada para otros.

Allí mora el nómada acompañado de su fiel cánido
y de la tejedora que se asegura de guiarlo
a través del metal inestable que cuelga de un extremo al otro,
en ocasiones, una brillante llamarada de luz brilla
des de la profundidad del abismo, cegando así al nómada
y trastabillando su marcha, es sin embargo, su fiel acompañante
quien crea una losa de tierra, para poder recuperar el paso
hacía una figura vestida con una túnica y un sombrero de punta.

Antes de alcanzar la silueta de la magia, el cánido se desvanece,
aunque aún se escuchan sus aullidos y gruñidos, más ahora
provienen del interior del nómada, la compañera arácnida
continúa guiando el camino, la silueta del mago se desvanece,
y emergen susurros que se perciben y se escuchan por todas partes,
incluso en su oído, el nómada cierra los ojos, y ahora ve los pupilas,
pupilas gigantes, desorbitadas y totalmente dilatadas que le juzgan,
y a su vez, le susurran lo que él quiere ignorar.

Vuelve a abrir los ojos, está vez consciente de su presencia, 
pues ahora las ve en el abismo, allá a donde mira, incluso en su tez,
el brillo de aquellas joyas que adornan el cielo junto a la luna
emana de las profundidades de la brecha bajo los pies del nómada,
y algo se muestra allí donde el camino parece terminar, un fantasma,
un fantasma que parece dibujado como si de un garabato se tratase,
en él las voces y los numerosos iris se concentran, se muestra expectante,
pues ahora no hay losas, solo un hilo y unas pocas pisadas hasta el espectro.

domingo, 3 de mayo de 2026

Das Haus der Jahreszeiten

Son los vientos del otoño aquellos que las presionan,
las teclas del piano que llaman al glaciar del invierno
en el interior de aquella casa, rodeada por sus hijas,
por las flores de la primavera que ansían de su amparo,
de la luz del verano, más allá de las vallas de madera.

Nace la escarcha de un libro abierto, tirado en el suelo,
en el mismo suelo que uno pisa cada día, olvidado, 
o tal vez ignorado, suena el reloj, y el hielo las acaricia,
las paredes desgastadas y agredidas por las corrientes,
y aun intentando escapar por las grietas de entre los ladrillos,

no alcanzan el exterior, pues el calor del sol lo reduce
a simple rocío sobre las flores que los demás observan,
mas sigue creciendo entre esas cuatro paredes
reservadas solo para los que han logrado el mérito
de que la madera ceda sin que tengan que tocarla.

Son las ráfagas que traen y en ellas se mecen los pétalos,
sean del propio o del jardín de otra casa, 
son esas semillas las que germinan y emergen los céfiros,
aquellos que susurran a la buhardilla, graban su tinta
en los tabiques raídos, deslíen la carama del grimorio.

sábado, 24 de enero de 2026

Die Stimme des Gekritzels

Al cerrar los ojos, se desvanecen las llamas violáceas,
al abrirlos de nuevo, el nómada reposa sobre una cama,
se incorpora y observa las cuatro paredes que le rodean,

a la izquierda se esboza una luna púrpura sujetada por una telaraña,
a la derecha un sol negro, y debajo de éste hay restos de ladrillos rotos
por la fuerza de un animal y de sus zarpas.

"En el techo son dibujadas unas manos en acuarela,
un pincel onírico se mueve libre de pensamientos."

A su espalda se escucha la lluvia golpeando el cristal,
se gira y alguien aguarda su atención, una figura sin rostro,
ésta le señala delante de él, allí donde ahora se construye una puerta,

según se apilan las astillas para formar sus marcos, 
las paredes se encogen, le oprimen y le agitan,
las paredes se resquebrajan, va a romperse, va a colapsar.

"Dos espadas metálicas se forman de entre la etérea niebla
resultando así dos cuchillas afiladas que se funden entre sí."

El nómada corre hacía la puerta casi terminada,
la abre y delante de él se encuentra la figura del exterior
sosteniendo un espejo delante de su rostro,

percibiendo así sus propios ojos, su propia mirada,
nerviosa, tambaleante, inquieta e inestable,
siendo capaz de ver el enorme garabato dibujado en el suelo.

"Del abstracto cemento cobran vida las impalpables manos
que toman las hojas brumosas y con sus dedos las separan"

La tierra que pisa se quiebra violentamente, 
y escalando por las grietas emerge el caos, la oscuridad,
ésta tiene su rostro, su sonrisa más siniestra y dos cabezas,
las deja caer al suelo, y ambas le acechan con sus cuencas vacías,

su garra derecha, ensangrentada y contraída, 
deja caer lágrimas carmesíes sobre el cráneo del pasado, 
su garra izquierda, más pequeña y menos letal que la derecha,
lanza un haz de seda sobre una cabeza de larga cabellera,

las heridas de antaño le examinan, la bestia le sonríe
y el garabato lleno de vida vibra bajo sus pies,
y al unísono resuenan y reverberan sus voces por la sala,
arremetiendo contra los tímpanos del nómada.

- "¿Has tomado ya una decisión? ¿Afrontarás o huirás?"
- “¿Sigues y pisas ya la senda del eclipse?”

"Y de un instante a otro, como si de un parpadeo se tratase,
se escucha el encuentro del metal, y la caída de las oscuras hebras."

jueves, 22 de enero de 2026

Gespräch mit dem Gekritzel - (DE)

Man hört plötzlich ein Geräusch in deinem Kopf,
du fragst dich selbst: „Wo kommt es her?“
Man spürt aggressive Schläge im Ohr,
dann denkst du: „Ich fühle mich wohl, warum nehme ich sie wahr?“

Dann siehst du seine unruhige Schwingung,
dann hörst du seinen traurigen Schrei.

Das Gekritzel zeigt sich,
es will dir etwas sagen, aber du verstehst es nicht.
Es hat sich in deinen Gedanken verloren,
und jetzt ist es vor dir, du begreifst seine Worte:

„Kannst du dein Rauschen
in ein Gespräch verwandeln?
Könntest du in dich selbst hineinhören?“

sábado, 17 de enero de 2026

Dein Zimmer, deine Seele - (DE)

Du bleibst in einem Zimmer, 
es gibt kein Fenster, nur eine geschlossene Tür,
du beobachtest sie, hörst etwas hinter ihr,
aber du bewegst dich nicht, du kannst nichts tun,
du kannst keinen Muskel bewegen,
vielleicht hast du Angst, aber wovor?

Dann baust du ein Fenster, 
aber jemand oder etwas wartet auf dich,
und dann hörst du wilde Schläge,
die Wände werden kleiner, dunkler und schwächer,
es sieht aus, als ob sie gleich einstürzen würden,
dann stehst du auf und gehst zur Tür.

Danach machst du sie auf, vor dir steht eine Figur,
die einen Spiegel vor deinem Gesicht hält.

Egal, was passiert, 
du bleibst gleich wie immer.

Egal, was passiert,
du bist du selbst.


jueves, 13 de noviembre de 2025

Nebel und Seide

Abres lo ojos y observas el camino claro,
dos manos te alzan, una a cada lado,
te llevan por una senda llena de colores
viva como la jovial primavera
en su estado más puro y festivo,
pues tus pupilas están intactas.

Con el tiempo, su influencia y ayuda
se desvanece y quedan tus solitarios pies
tocando el asfalto, la misma piedra
que ellos trataron de enseñarte para que así
fueras capaz de recorrerla, y sin embargo, 
te tropiezas, y algo se agrieta en tu retina.

Empiezas a divisar una tenue niebla, la ignoras,
ésta te advierte, y aun así, la ignoras,
viajas por la estrechas calles, caen las piedras,
los edificios cada vez tienen más muescas,
y tu iris se quiebra, una y otra, y otra, y otra vez,
y la niebla se condensa cada vez más y más.

Los callejones, ya inundados de niebla, 
se estrechan, te oprimen, te avasallan, 
sientes como la bruma colapsa contigo
hasta que tu córnea se triza,  y ahora, 
eres capaz, lo ves con claridad,
la calígine se disipa, y ahora es nítida.

Las ramblas se llenan de humo, formado por la seda
por la seda que tus pasos crearon, siendo algunos de ellos
barreras o trampas que retrasaron tu llegada a la gran ciudad,
que enfangaron la calzada o que incluso te anclaron o trituraron,
pues ahora, cada vez que observas la siguiente costanilla
eres capaz de navegar entre las hebras neblinosas sin brújula.

domingo, 26 de octubre de 2025

Rissige Straßen

El nómada y su sombra se adentran
en las calles de la ciudad demoníaca,
allí dónde se encuentran todos sus fragmentos,
ya sean pasadas, recién conocidas o por descubrir,
ambos pasan por delante de la posada del infierno,
y sin embargo, siguen su camino sin siquiera mirarla.

Las avenidas se tornan costanillas,
y las costanillas callejones,
tanto se estrechan que solo les dan paso
al nómada y su esquirla, dejando atrás
a las almas que acompañan al caminante,
se cierra el paso, y se abren las profundidades.

El sendero se ilumina con tenues llamas violáceas,
llamas violáceas que desvelan en el cemento desgastado
las grietas que nadie ve, aquellas que se encuentran
en el abismo más oscuro, allí donde el sol negro resplandece
e ilumina la oscuridad más primigenia, allí donde las fisuras
se quiebran para dar lugar a la reconstrucción o a la destrucción.

Es así, como nace la cuarta pieza de la "Armonía":
"Se encuentran cinco copas llenas vino más amargo
que en antaño ahogó e hizo que su anfitrión se trizara, 
mas gracias a los diez bastos que él mismo construyó
pudo encontrarse con las nueve espadas que le rodean,
esgrimiendo la décima en sus propias manos".