al abrirlos de nuevo, el nómada reposa sobre una cama,
se incorpora y observa las cuatro paredes que le rodean,
a la izquierda se esboza una luna púrpura sujetada por una telaraña,
a la derecha un sol negro, y debajo de éste hay restos de ladrillos rotos
por la fuerza de un animal y de sus zarpas.
"En el techo son dibujadas unas manos en acuarela,
un pincel onírico se mueve libre de pensamientos."
A su espalda se escucha la lluvia golpeando el cristal,
se gira y alguien aguarda su atención, una figura sin rostro,
ésta le señala delante de él, allí donde ahora se construye una puerta,
según se apilan las astillas para formar sus marcos,
las paredes se encogen, le oprimen y le agitan,
las paredes se resquebrajan, va a romperse, va a colapsar.
"Dos espadas metálicas se forman de entre la etérea niebla
resultando así dos cuchillas afiladas que se funden entre sí."
El nómada corre hacía la puerta casi terminada,
la abre y delante de él se encuentra la figura del exterior
sosteniendo un espejo delante de su rostro,
percibiendo así sus propios ojos, su propia mirada,
nerviosa, tambaleante, inquieta e inestable,
siendo capaz de ver el enorme garabato dibujado en el suelo.
"Del abstracto cemento cobran vida las impalpables manos
que toman las hojas brumosas y con sus dedos las separan"
La tierra que pisa se quiebra violentamente,
y escalando por las grietas emerge el caos, la oscuridad,
ésta tiene su rostro, su sonrisa más siniestra y dos cabezas,
las deja caer al suelo, y ambas le acechan con sus cuencas vacías,
su garra derecha, ensangrentada y contraída,
deja caer lágrimas carmesíes sobre el cráneo del pasado,
su garra izquierda, más pequeña y menos letal que la derecha,
lanza un haz de seda sobre una cabeza de larga cabellera,
las heridas de antaño le examinan, la bestia le sonríe
y el garabato lleno de vida vibra bajo sus pies,
y al unísono resuenan y reverberan sus voces por la sala,
arremetiendo contra los tímpanos del nómada.
- "¿Has tomado ya una decisión? ¿Afrontarás o huirás?"
- “¿Sigues y pisas ya la senda del eclipse?”
- “¿Sigues y pisas ya la senda del eclipse?”
"Y de un instante a otro, como si de un parpadeo se tratase,
se escucha el encuentro del metal, y la caída de las oscuras hebras."
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